Liberate del Karate clásico por Bruce Lee

Este articulo fue escrito por BRUCE LEE y publicado en la revista americana Black Belt en Septiembre de 1971. Apesar de haber pasado más de 30 años de su publicación sigue estando de radiante actualidad, de gran contenido filisófico sobre la manera de entender las artes marciales. Observar la gran revolución que presentó este articulo en la época debido a sus tesis revolucionarias.


LIBERATE DEL KARATE CLASICO

Un erudito fue una vez a un maestro Zen para preguntar sobre el Zen. Mientras el maestro Zen le explicaba, el erudito le interrumpía constantemente con observaciones como: "¡Oh, sí, nosotros también tenemos eso...!" y así sucesivamente.
Finalmente el maestro Zen cesó de hablar y empezó a servir té al erudito. Le llenó la taza, y entonces continuó vertiendo hasta que la taza se desbordó.
"¡Basta!", interrumpió una vez más el erudito. "¡Ya no cabe más en la taza!". "Efectivamente, ya lo veo", respondió el maestro Zen. "Si no vacías primero tu taza, ¿cómo puedes saborear mi taza de té?".



Espero que mis camaradas en las Artes Marciales leerán los siguientes párrafos con una mente abierta, abandonando todas las cargas de opiniones preconcebidas y conclusiones. Este acto, de paso, tiene en sí mismo un poder liberador. Después de todo, la utilidad de la taza reside en su vacío.
Haz que este artículo se relacione directamente contigo, porque aunque es sobre JKD, está principalmente relacionado con el florecimiento de un artista marcial – no un artista marcial "chino" o "japonés". Un artista marcial es primero un ser humano. Así como las nacionalidades no tienen nada que ver con la humanidad de uno, del mismo modo tampoco tienen que ver con las artes marciales.
Abandonad vuestro escudo protector de aislamiento y relacionaros directamente con lo que se está diciendo. Retornad a vuestros sentidos mediante el cese de toda intervención de la interferencia intelectual. Recordad que la vida es un proceso constante de relación. Recordad también que no busco ni vuestra aprobación, ni influenciaros hacia mi forma de pensar. Estaré más que satisfecho si, como resultado de este artículo, comenzáis a investigar todo por vosotros mismos y cesáis de aceptar sin ninguna crítica las fórmulas prescritas que dictan "esto es esto" y "aquello es aquello".


SOBRE LA OBSERVACIÓN SIN ELECCIÓN

Supongamos que varias personas que están entrenadas en diferentes estilos de artes combativas presencian una pelea callejera. Estoy seguro de que escucharíamos diferentes versiones de cada uno de estos estilistas. Tales variaciones son bastante comprensibles, puesto que uno no puede ver un combate (o lo que sea) "como es" mientras esté cegado por su punto de vista elegido, por ejemplo el estilo, y verá la lucha a través de las lentes de su condicionamiento particular. Luchar, como tal, es simple y total. No está limitado a tu perspectiva o condicionamiento como artista marcial chino, coreano, o "cualquier otro" artista marcial. La verdadera observación empieza cuando uno se desembaraza de los patrones establecidos, y la verdadera libertad de expresión tiene lugar cuando uno está más allá de los sistemas.
Antes de que examinemos el Jeet Kune Do, consideremos exactamente lo que es realmente un estilo de arte marcial "clásico". Para empezar, debemos reconocer el hecho incontrovertible de que independientemente de sus muchos orígenes coloridos (por un sabio, un monje misterioso, por un mensajero especial en un sueño, o por una revelación sagrada), los estilos son creados por los hombres. Un estilo nunca debería ser considerado como una verdad evangélica, cuyas leyes y principios nunca pueden ser violados. El hombre, el individuo vivo, creador, es siempre más importante que cualquier estilo establecido.
Es concebible que hace mucho tiempo cierto artista marcial descubriera alguna verdad parcial. Durante su vida, el hombre resistió la tentación a organizar esta verdad parcial, a pesar de que esta es una tendencia común en la búsqueda del hombre de seguridad y certeza en la vida. Tras su muerte, sus estudiantes tomaron "sus" hipótesis, "sus" postulados, "su" inclinación y "su" método y los convirtieron en ley. Credos impresionantes fueron entonces inventados, solemnes ceremonias de refuerzo prescritas, filosofía y patrones rígidos formulados, y así sucesivamente, hasta que finalmente una institución fue erigida. Así pues lo que se originó con la intuición de un hombre de algún tipo de fluidez personal, fue transformado en conocimiento solidificado, fijo, completo, con respuestas organizadas, clasificadas, presentadas en un orden lógico. Al hacerlo así, los bienintencionados seguidores leales no sólo hicieron de este conocimiento un altar sagrado, sino también una tumba en la cual enterraron la sabiduría del fundador.
Pero la distorsión no necesariamente terminaba aquí. En reacción a "la verdad de otro", otro artista marcial, o posiblemente un discípulo insatisfecho, organizó una aproximación opuesta – tal como el estilo "blando" frente el estilo "duro", la escuela "interna" frente a la "externa", y todas estas tonterías separatistas. Pronto esta facción opuesta se convirtió en una gran organización, con sus propias leyes y patrones. Comenzó una rivalidad, con cada estilo clamando poseer "la verdad" descartando a todos los demás.
En el mejor de los casos, los estilos son meramente partes diseccionadas de un todo unitario. Todos estos estilos requieren ajuste, parcialidad, negaciones, condenación y un montón de auto-justificación. Las soluciones que pretenden proporcionar son la causa principal del problema porque limitan e interfieren con nuestro crecimiento natural y obstruyen el camino a la comprensión genuina. Divisivos por naturaleza, los estilos mantienen a los hombres aparte unos de otros más que unirlos.


LA VERDAD NO PUEDE SER CONFINADA

Uno no puede expresarse a sí mismo plenamente cuando se encuentra aprisionado en un estilo limitante. El combate "como tal" es total, e incluye todos los "es" así como los "no es", sin líneas o ángulos favoritos. Al carecer de ataduras, el combate es siempre fresco, vivo y constantemente cambiante. Vuestro estilo particular, vuestras inclinaciones personales, y vuestro carácter físico son sólo partes del combate, pero no constituyen el todo del combate. Vuestras respuestas deberían ser dependientes de cualquier parte individual, reaccionaréis en términos de lo que "debería ser" más que de la realidad del siempre cambiante "lo que es". Recordad que mientras el todo es evidenciado en todas sus partes, una parte aislada – eficiente o no – no constituye el todo.
Los ejercicios repetitivos prolongados ciertamente producirán precisión mecánica y seguridad de la clase que llega de cualquier rutina. No obstante, es exactamente este tipo de seguridad "selectiva", o "muletas", las que limitan o bloquean el crecimiento total de un artista marcial. De hecho, bastantes practicantes desarrollan tal afición por ellas y dependencia de sus "muletas" que ya no pueden caminar más sin ellas. De este modo, cualquier técnica especial, aunque esté inteligentemente diseñada, es en realidad un obstáculo.
Dejemos claro de una vez por todas que yo no he inventado un estilo, composición ni modificación nueva. De ningún modo he establecido el Jeet Kune Do dentro de una forma distinta gobernada por leyes que lo distinguen de "este" estilo o "aquel" método. Al contrario, espero liberar a mis camaradas de las ataduras a los estilos, patrones y doctrinas.
¿Qué es entonces el Jeet Kune Do (JKD)?. Soy el primero en admitir que cualquier intento de cristalizar el JKD en un artículo escrito no es tarea fácil. Pero literalmente, "jeet" significa interceptar o parar; "kune" es el puño; y "do" es el camino, la realidad definitiva. Por consiguiente, Jeet Kune Do es el camino del puño interceptor. Recordad, no obstante, que “Jeet Kune Do” es meramente un nombre conveniente. No estoy interesado en el término en sí; estoy interesado en su efecto de liberación cuando JKD es utilizado como un espejo para la auto-examinación.
A diferencia de un arte marcial "clásico", no hay series de reglas o clasificación de técnica que constituyan un método de luchar Jeet Kune Do distinto. JKD no es una forma de acondicionamiento especial con su propia filosofía rígida. Mira al combate no desde un solo ángulo, sino desde todos los ángulos posibles. Mientras que el JKD utiliza todos los caminos y medios para servir a su fin (después de todo, la eficiencia es cualquier cosa que cuenta), no está atado por ninguno y por tanto es libre. En otras palabras, JKD posee todo, pero en sí mismo no es poseído por nada.
Por lo tanto, intentar definir el JKD en términos de un estilo diferente – sea gung-fu, karate, lucha callejera, o el arte marcial de Bruce Lee – es perder completamente su significado. Su enseñanza simplemente no puede confinarse dentro de un sistema. Puesto que JKD es a la vez "esto" y "no esto", tampoco se opone ni se adhiere a ningún estilo. Para entender esto plenamente, uno debe trascender de la dualidad de "por" y "contra" en una unidad orgánica en la cual no hay distinciones. La comprensión del JKD es la intuición directa de esta unidad.
No existen fijaciones preestablecidas o "kata" en la enseñanza de JKD, ni son necesarios. Considerad la sutil diferencia entre "no tener forma" y tener "no-forma". La primera es ignorancia: la segunda es trascendencia. A través del sentimiento corporal instintivo, cada uno de nosotros conocemos nuestra propia manera más eficiente y dinámica de lograr una nivelación efectiva, equilibrio en movimiento, y uso económico de la energía. Los patrones, técnicas o formas sólo tocan la franja del entendimiento genuino. La esencia del entendimiento reside en la mente individual, y hasta que sea tocada todo es incierto y superficial. La verdad no puede ser percibida hasta que lleguemos a comprendernos plenamente a nosotros mismos y nuestros potenciales. Después de todo, el conocimiento en las Artes Marciales definitivamente significa auto-conocimiento .
En este punto podéis preguntar "¿Cómo obtengo este conocimiento?". Eso tendréis que averiguarlo por vosotros mismos. Debéis aceptar el hecho de que no existe ayuda, sino auto-ayuda. Por la misma razón no puedo deciros como "ganar" la libertad, puesto que la libertad existe dentro de vosotros. No puedo deciros como "ganar" auto-conocimiento. Mientras sí puedo deciros qué no hacer, no puedo deciros qué deberíais hacer, puesto que eso sería confinaros a una aproximación particular. Las fórmulas sólo pueden inhibir la libertad; las prescripciones dictadas externamente sólo apagan la creatividad y aseguran la mediocridad. Tened en mente que la libertad que se origina del auto-conocimiento no puede ser adquirida a través de una adherencia estricta a una fórmula. No nos convertimos en libres de repente; simplemente somos libres.
Aprender no es definitivamente una mera imitación, ni es la habilidad para acumular y expeler el conocimiento fijado. Aprender es un proceso constante de descubrimiento, un proceso sin fin. En JKD no empezamos por acumular sino por descubrir la causa de nuestra ignorancia, un descubrimiento que incluye un proceso de desprendimiento.
Desafortunadamente, la mayoría de los estudiantes de artes marciales son conformistas. En vez de aprender a depender de sí mismos para la expresión, siguen ciegamente a sus instructores, no sintiéndose ya más solos y encontrando seguridad en la imitación masiva. El producto de esta imitación es una mente dependiente. La indagación independiente, la cual es esencial para la comprensión genuina, es sacrificada. Mirad alrededor de las artes marciales y sed testigos de la variedad de realizadores de rutinas, artistas de trucos, robots insensibles, glorificadores del pasado, y así sucesivamente – todos los seguidores o exponentes de la desesperación organizada.
¿Con qué frecuencia se nos dice por parte de los diferentes "sensei" o "maestros" que las artes marciales son la vida misma? ¿Pero cuántos de ellos comprenden verdaderamente lo que están diciendo? La vida es un movimiento constante, no estancamiento. En vez de fluir sin elección con este proceso de cambio, muchos de estos "maestros", pasados y presentes, han construido una ilusión de formas fijas, suscribiéndose rígidamente a los conceptos y técnicas tradicionales del arte, solidificando lo siempre-fluyente, diseccionando la totalidad.
La visión más penosa es ver a sinceros estudiantes repetir seriamente esos ejercicios imitativos, escuchando sus propios gritos y chillidos espirituales. En la mayoría de los casos, los medios que estos “sensei” ofrecen a sus estudiantes son tan elaborados que los estudiantes deben prestarles una tremenda atención, hasta que gradualmente pierden de vista el fin. Acaban realizando sus rutinas metódicas como una mera respuesta condicionada, más que responder a "lo que es". Ya no escuchan más a las circunstancias; recitan sus circunstancias. Estas pobres almas han llegado a ser atrapadas inconscientemente en la miasma del entrenamiento de las artes marciales clásicas.


SEÑALANDO LA VERDAD

Un profesor realmente bueno, no es nunca un “dador de la verdad"; es un guía, un indicador de la verdad que el estudiante debe descubrir por sí mismo. Un buen profesor, por lo tanto, estudia a cada estudiante individualmente y anima al estudiante a auto-explorarse, tanto interna como externamente hasta que, definitivamente, el estudiante se integra con su ser. Un buen profesor es un catalizador. Además de poseer una profunda comprensión, también debe tener una mente despierta dotada de gran flexibilidad y sensibilidad.
No hay ninguna regla establecida en el combate total, y la expresión debe ser libre. Esta verdad liberadora es una realidad sólo en tanto que sea experimentada y vivida por el propio individuo; es una verdad que trasciende los estilos o disciplinas.
Recordad, también, que Jeet Kune Do es meramente un término, una etiqueta, y debe ser usado como un bote que lo transporta a uno para llegar al otro lado del río; una vez en el otro lado, debe ser abandonado y no cargado en la espalda.

Estos pocos párrafos son, en todo caso, un "dedo señalando a la luna". Por favor no toméis al dedo por la luna ni fijéis vuestra miradas tan intensamente en el dedo que perdáis todas las hermosas vistas del cielo. Después de todo, la utilidad del dedo está en señalar desde sí mismo a la luz que ilumina el dedo y todo.

Bruce Lee